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Canción viajera Kender

Tu único amor es un velero,
anclado en nuestro embarcadero.
Izamos sus velas, trabajamos en cubierta,
abrimos las portillas para airearlo.

¡Ah, sí! Nuestro faro lo ilumina.
¡Ah, sí! Nuestras costas son cálidas.
Cuando estalla la tormenta
lo guiamos a puerto, a cualquier puerto.

Alineados,
los marineros lo contemplan desde el muelle,
sedientos como un enano ante un montón de oro
o como los centauros ante el vino.

Pues todos los marineros lo aman,
y se congregan donde esté anclado,
cada uno confiando en que se hunda,
con toda la tripulación a bordo.