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Cántico de Riverwind y Goldmoon
o
Llanuras Ondeantes, llanuras infinitas


Las llanuras son infinitas,
el verano sigue cantando,
y la princesa Goldmoon
ama al hijo de un hombre pobre.

Su padre, Chieftain,
abre abismos entre ellos:
las llanuras son infinitas y el verano sigue cantando.

Las llanuras ondean,
el cielo está gris,
y Chieftain envía a Riverwind lejos,
hacia el este,
en busca de una magia poderosa.
Allá donde amanece,
las llanuras ondean y el cielo está gris.

¡Oh, Riverwind! ¿Adónde has ido?
¡Oh, Riverwind! El otoño se acerca.
Me siento junto al río
y contemplo el amanecer,
pero el sol asciende solitario sobre las montañas.

Las llanuras palidecen,
el viento de verano desaparece,
y él regresa, con la oscuridad de la piedra
reflejada en sus ojos.

Lleva una Vara Azul,
tan brillante como un glaciar.
Las llanuras palidecen, el viento del verano desaparece.

Las llanuras son frágiles,
tan doradas como la llama.
Chieftain se burla
de la pretensión de Riverwind.

Ordena a la gente
apedrear al joven guerrero:
las llanuras son frágiles, tan doradas como la llama.

Las llanuras han palidecido,
ha llegado el otoño.
La muchacha se reúne con su amante,
y las piedras pasan silbando junto a ellos.

La Vara refulge con luz azulada,
y ambos desaparecen:
las llanuras han palidecido, ha llegado el otoño.