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Cántico de Huma

Devuelve a este hombre al seno de Huma.
Deja que se pierda en el sol luminoso,
en el coro de aire donde se funde el aliento;
recíbelo en la frontera del firmamento

Más allá del cielo imparcial
asentaste tu morada, en constelaciones de estrellas
donde la espada traza un arco anhelante,
donde nuestro canto se realza.

Concédele el descanso de un guerrero;
por nuestras voces alentados, por la música del mundo,
converjan los lustros de paz en un día
en el que habitar pueda las entrañas de Paladine.

Y guarda el último destello de sus ojos
en un lugar seguro, sagrado,
por encima de palabras y de esta tierra que tanto estimamos,
mientras de las Eras recuento pasamos.

Libre de la asfixiante nube de la guerra,
como un infante que sano crece,
vivirá en un mundo eterno y brillante
donde Huma será el estandarte.

Sobre las antorchas de las estrellas
se dibuja la gloria inmaculada de la inocencia;
de este país errado, nido de violencia,
líbralo, oh, Huma.

Permítele la última bocanada de su aliento
perpetúe el vino, la esencia de las rosas;
del amor abyecto, de lides nos venturosas,
líbralo, oh, Huma.

Que se refugie en el tibio aire,
de la espada de acero que gélida desciende;
del peso de la batalla siempre inclemente,
líbralo, oh, Huma.

Por encima de los sueños de las aves de rapiña, donde
quiso descansar, sin rendirse, en un mundo inmutable;
si allí encuentra ahora el estigma abominable de la guerra,
líbralo, oh, Huma.

Sólo el halcón recuerda la muerte
en un universo perdido; de la oscuridad,
de la aniquilación de los sentidos,
te lo suplicamos agradecidos,
líbralo, oh, Huma.

Pronto se alzará la sombra de Huma
del seno de la muerte, quebrando su vaina;
del cobijo de la mente en una bruma vana,
te lo suplicamos agradecidos,
líbralo, oh, Huma.

Más allá del cielo imparcial
asentaste tu morada,
en constelaciones de estrellas
donde la espada traza un arco anhelante,
donde nuestro canto se realza.

Devuelve a este hombre al seno de Huma.
Más allá del cielo imparcial
Concédele el descanso de un guerrero;
Y guarda el último destello de sus ojos
Libre de la asfixiante nube de la guerra,
Sobre las antorchas de las estrellas
Permítele la última bocanada de su aliento
Que se refugie en el tibio aire,
Por encima de los sueños de las aves de rapiña, donde
Sólo el halcón recuerda la muerte
Pronto se alzará la sombra de Huma
Más allá del cielo imparcial