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Canto de la Alondra, el cuervo y la lechuza

La Alondra

La luz en el horizonte oriental
es perenne y matutina.
Renueva el aire con su hálito vital.
La fe, el anhelo aglutina.

Como ángeles las alondras emprenden su vuelo,
como ángeles las alondras ascienden
de la hierba soleada hacia el benigno cielo;
más fúlgidas que alhajas, el aire encienden.



El Cuervo

La tenue luz del este
arranca de la oscuridad
la maquinaria del fulgor celeste,
de la alondra la prístina ingenuidad.

Pero los cuervos en la noche abundan,
y las brumas que emergen de poniente,
en sus corazones soterrados alumbran
un nido de maldad rugiente.



La Lechuza

A través de la noche, en la penumbra, cabalgan las estaciones,
se rinden los años a la cambiante luz de las esferas,
y en el alma o crepúsculo vacuas se tornan las emociones,
en la abstracción de las luchas postreras.

Pues siempre hay vestigios de muerte en el verde prado,
y estrellas fugaces sobre el cruel matadero,
siempre, aunque sombríos sus copas y trazado,
en los vallenwood reverbera la luz del día venidero.